Una nueva medalla que prolonga una trayectoria excepcional y que confirma a Xammar como uno de los grandes especialistas de la historia de la clase. El regatista del RCN Barcelona encadena podios mundialistas desde 2018 y ha conseguido mantener esta regularidad con tres tripulantes diferentes y atravesando, además, la transformación del 470 masculino al actual formato mixto. Junto a Marta Cardona afronta ahora el reto de preparar el camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. — Primero de todo, enhorabuena por este nuevo Mundial y por una medalla que, además, tiene un significado especial. —Muchas gracias. La verdad es que estoy muy contento. Además, no tenía ni idea de que había igualado este récord. Me lo dijo justo el entrenador del equipo inglés, que fue mi entrenador para los Juegos de Tokio, prácticamente al cruzar la línea de llegada de la Medal Race. La verdad es que estoy muy contento, porque no es poca cosa. Pero, obviamente, siempre tienes ganas de más. —Son ya ocho podios consecutivos en Campeonatos del Mundo de 470. Es una cifra al alcance de muy pocos regatistas. —Sí, la verdad es que es una cifra muy bonita. A ver si podemos seguir aumentando el número en los próximos años. Lo malo que tiene este dato es que también te hace darte cuenta de que ya van pasando los años. Pero la verdad es que el nivel en la vela olímpica es altísimo y, por muchos años que lleves, siempre tienes mucho margen de mejora y mucho que aprender. Además, ya conoces a rivales antiguos, aparecen rivales nuevos… Todo es muy dinámico. —En una carrera tan larga, ¿qué es lo que le permite mantener esa motivación y esa capacidad de seguir aprendiendo? —No hay tiempo para parar a pensar. Hay que seguir trabajando para continuar mejorando. La vela olímpica cambia mucho, aparecen nuevas tripulaciones, nuevas formas de navegar y nuevas condiciones. Siempre hay algo que mejorar. Cuando llevas muchos años, quizá ya no tienes que aprender las cosas más básicas, pero sí puedes llevar el aprendizaje hasta un nivel de detalle muy grande. —Y ese es precisamente uno de los aspectos que le ha permitido igualar a uno de sus grandes referentes, Mathew Belcher. —Belcher ha sido mi referente toda la vida, toda mi carrera deportiva en el 470. Creo que es un regatista que sigue siendo el más laureado de la clase y no sé si también de la vela olímpica. Además, es un gran tipo, alguien muy pasional que se dejó todo por su carrera. Para mí es un gran honor poder igualarlo en este número de medallas consecutivas. —Es curioso porque ha conseguido esta regularidad con tres tripulantes diferentes. —Sí. Y eso también hace que el dato tenga un significado especial. Belcher es un referente en el 470 y ha tenido una carrera increíble. En mi caso, he podido mantener la regularidad con distintos compañeros y, además, en un momento en el que la clase cambió del 470 masculino al 470 mixto. —El cambio al 470 mixto supuso prácticamente empezar una nueva etapa. —Al final, en la vela olímpica hay regatistas que se especializan en una clase y que llevan el aprendizaje al detalle. Cuando llevas muchos años, te quedan prácticamente detalles en los que enfocarte. Es un proceso muy bonito, porque vas desgranando los problemas hasta un punto y hasta unos límites que quizá hace años ni te imaginabas. —¿Siente que todavía puede aprender cosas nuevas después de tantos años en el 470? —Absolutamente. El nivel es altísimo y siempre tienes margen de mejora. Eso es precisamente lo bonito. Puedes llevar muchos años y seguir encontrando cosas que mejorar. El circuito es muy dinámico y tienes rivales antiguos y nuevos. Siempre tienes que estar trabajando. —Enoshima, además, es un lugar muy especial para usted. Allí consiguió otra medalla mundial y también el bronce olímpico. —Enoshima es un sitio especial. Fueron los Juegos Olímpicos de Tokio y la verdad es que cuando volví ahora me acordaba de todas las emociones que viví aquellos días. En los Juegos Olímpicos todo se vive con mucha intensidad. El boat park donde te cambiabas, los vestuarios, los nervios que pasabas cada día antes de salir al agua… Recuerdas muchas cosas. —En Tokio2020 las condiciones fueron muy diferentes también en el aspecto humano, porque fueron unos Juegos marcados por la pandemia. —La verdad es que fueron unos Juegos un poco extraños. Pero para mí personalmente el objetivo era ir allí y hacer todo el trabajo. Que no hubiera gente y todo lo demás lo puse bastante entre paréntesis. Solo me importaba lo que pasaba una vez ponía el barco en el agua. —¿Con el tiempo ha cambiado la percepción de aquellos Juegos? —Sí. A posteriori sí ves que fueron unos Juegos especiales, pero también fueron bonitos a su manera. Creo que Japón es un país muy particular y tiene una cultura muy admirable. La verdad es que creo que quizá fue el único país del mundo que hubiera podido organizar los Juegos Olímpicos en aquellas circunstancias. —Las diferencias entre ganar y acabar fuera del podio son mínimas. —Sí, está extremadamente competido. Pero nos gusta. La verdad es que somos un equipo que pelea bien, que lleva bien las finales. Así es la vela olímpica y también es para lo que nos preparamos. Nos gustan estas luchas hasta el último día, hasta la última regata y hasta el último momento. —En Enoshima afrontaron la jornada definitiva desde la segunda posición y acabaron terceros después de las dos Medal Series. —Fue un día muy complicado, como lo había sido toda la semana. En las Medal Series las cosas pueden cambiar muchísimo y hay que estar muy concentrado. Nosotros hicimos un quinto y un noveno y finalmente acabamos terceros. —El resultado tiene todavía más mérito porque el campeonato estaba muy abierto. —Había muchísimo nivel y las condiciones eran complicadas. En un Mundial es muy difícil conseguir una medalla. Obviamente siempre quieres ganar, pero también es importante valorar lo difícil que es subir al podio de un Campeonato del Mundo. —El año pasado, junto a Marta Cardona, consiguieron el oro mundial y el oro europeo. Este año los británicos han sido superiores en ambas competiciones. —El año pasado ya se lo arrebatamos en la última lucha, en la última popa. Estábamos muy igualados. Hay unas condiciones específicas que son más fuertes para ellos y en las que tienen, diría, un punto más de velocidad que toda la flota. Eso es un arma muy potente. —¿Tienen identificado dónde está la diferencia? —Tenemos claro dónde tenemos que trabajar. Y la verdad es que creo que de alguna manera viene bien que haya pasado esto ahora. Quedan dos años para los Juegos y todavía hay margen de reacción. Tenemos tiempo para prepararnos para lo importante, que son los Juegos Olímpicos. —Porque el objetivo real de este ciclo no es el Mundial, sino Los Ángeles 2028. —Exactamente. Los Juegos Olímpicos son para lo que trabajamos. Los Mundiales al final no dejan de ser las pruebas más importantes del año para ver dónde estamos respecto a nuestros rivales. Nos sirven para medirnos, para saber dónde estamos y para identificar qué tenemos que mejorar. —Y con Marta lleva poco más de un año navegando juntos. —En el primer Sofía hicimos quintos o sextos. Pero a partir de ahí hemos ido encadenando podios. Obviamente le damos mucha importancia, porque al final es donde quieres estar: siempre en el podio. —El balance de este proyecto está siendo espectacular. —Creo que tenemos bastante margen de mejora. Sobre todo en el aspecto de la velocidad. Es un punto importante para nosotros. Ahora toca enfocarnos en esos puntos débiles y trabajar para mejorarlos de cara a estos últimos dos años. —¿Es precisamente esa capacidad de detectar los puntos débiles una de las claves de vuestro trabajo? —Tenemos claro dónde hay que poner el trabajo, las horas y la energía para mejorar. Al final, cuando llevas muchos años, los márgenes son pequeños y hay que saber dónde puedes ganar esas décimas o esos metros que luego en una regata pueden marcar la diferencia. —Lleva tres Juegos Olímpicos consecutivos. Río con Joan Herp, Tokio con Nico Rodríguez y París con Nora Brugman. Ahora el objetivo son los cuartos, Los Ángeles, con Marta. —Sin duda. El objetivo principal son los Juegos Olímpicos. Es para lo que trabajamos. Estamos muy metidos en el trabajo y en lo que tenemos que hacer para llegar lo máximo preparados posible dentro de dos años a la cita olímpica.. —¿Cambia algo afrontar un nuevo ciclo olímpico después de haber vivido ya tres Juegos? —Cada ciclo es diferente. Cada pareja es diferente, cada momento es diferente y también cambian los rivales y las condiciones. Lo que sí tienes es experiencia. Ya sabes lo que significa preparar unos Juegos, sabes lo que implica llegar a una cita olímpica y sabes que hay que trabajar durante mucho tiempo para estar preparado en el momento importante. —Con dos años por delante y unos resultados tan buenos, ¿el reto es mantener el nivel o incluso superarlo? —No hay que mantenerlo, hay que superarlo. Ttenemos claro dónde tenemos que poner el trabajo y las horas para mejorar y dónde tenemos que poner la energía. Creo que el nivel lo vamos a superar. —¿Es optimista respecto a lo que puede venir? —Sí. Vamos a mejorar, vamos a ir trabajando. La verdad es que hemos llegado a este Mundial mejor que el año pasado y todavía hay margen de mejora. Así que no tengo ninguna duda de que con trabajo vamos a mejorar este nivel. —¿Dónde está el límite de Jordi Xammar? —No lo sé. Lo que sí sé es que todavía tenemos margen de mejora. Mientras haya cosas que mejorar y objetivos por delante, hay motivación para seguir trabajando. —Y el gran objetivo ya está marcado: Los Ángeles 2028. —Sí. Los Juegos Olímpicos son el objetivo de esta campaña. Ahora tenemos dos años para trabajar, mejorar nuestros puntos débiles y llegar lo más preparados posible. —¿Con qué mensaje se queda después de este Mundial de Enoshima? —Con que tenemos que estar contentos por la medalla, porque es muy difícil conseguir un podio en un Campeonato del Mundo. Pero también tenemos claro que hay trabajo por hacer. Este campeonato nos ha enseñado dónde tenemos que mejorar y ahora toca aprovechar los dos años que tenemos por delante. —¿Y ahora, que tiene por delante? —Tengo dos niños, así que ahora toca disfrutar de ellos y después volver al trabajo.
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