Unos 30 barcos competirán este fin de semana por uno de los trofeos con más solera de la vela española, creado en 1907 y sufragado por suscripción popular entre los vecinos de Castro Urdiales La vela del Cantábrico tiene este fin de semana una cita con la historia. La Copa Castro, una de las regatas más antiguas y emblemáticas del calendario español, volverá a unir las aguas vizcaínas del Abra con las cántabras de Castro Urdiales en su 119.ª edición. Una treintena de embarcaciones se disputarán el sábado 12 y el domingo 13 de septiembre uno de los trofeos más deseados de la temporada. La competición, organizada por el Real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club y el Real Club Náutico de Castro Urdiales, reunirá a buena parte de las flotas vasca y cántabra en las clases Regata, Crucero, J80 y Sin Certificado. El programa arrancará el sábado a las 13 horas con la tradicional travesía entre Getxo y Castro Urdiales, un recorrido de entre 16 y 18 millas. El domingo, a partir de las 12.30 horas, la flota afrontará varios recorridos técnicos en aguas de Castro, sobre una distancia aproximada de 12 millas. El vencedor será el barco que consiga el mejor resultado en el cómputo de las dos jornadas. Entre los grandes favoritos vuelve a estar el Yamamay de Javier Gallo, un Swan 42 del Real Club Marítimo de Santander que el pasado año conquistó la Copa Castro por decimoséptima ocasión, consolidándose como el barco que más veces ha levantado el histórico trofeo. El barco cántabro tendrá de nuevo una dura oposición en una flota en la que figuran algunos de los principales nombres de la vela de crucero del Cantábrico. Por parte del Real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club competirán Maitena, Rat Pack, Jaleo, Alpega, PiLeJe Thelonious, Akelarre, Free Spirit, Ramper, Kohen, Blai y Uso Vuela. También estarán el Andarax Bi, de Zumaia; Skarven, Patuelas, Quiloa y Txepin, de Orza; los cántabros Peligros, Go Blue, Kosamui, Katxoka AutoNervión, Kuki Brasil y Que Fais, además del Gorilón y el propio Yamamay, del Real Club Marítimo de Santander, y el Alalunga, de Suances. Más allá de la competición, la Copa Castro es una de esas regatas cuyo valor trasciende el resultado deportivo. Creada en 1907 por el Real Sporting Club, fue la primera regata de crucero en travesía organizada por un club de vela español. Su recorrido original ya unía los puertos de Getxo y Castro Urdiales, consolidando desde sus primeros años el vínculo entre las dos localidades. El trofeo llegó un año después de la creación de la regata y tiene una historia tan singular como la propia competición. Fue donado por el pueblo de Castro Urdiales y adquirido mediante suscripción popular entre sus vecinos. Realizado en plata maciza, representa a un marinero sosteniendo una boya y se convirtió desde entonces en uno de los trofeos más apreciados de la vela española. La primera edición estaba prevista para el 4 de septiembre de 1907, pero tuvo que aplazarse por orden de la Comandancia de Marina ante un aviso de temporal. La regata se disputó finalmente unos días más tarde. El primer vencedor del que existe constancia histórica fue el Slec, propiedad del Marqués de Comillas, que se impuso en 1909. La relevancia que adquirió rápidamente la Copa Castro quedó patente ya en su segunda edición, en 1908, cuando contó con la participación de la Familia Real encabezada por Alfonso XIII. El Príncipe de Asturias y el Infante Don Jaime fueron nombrados aquel año Socios de Honor de la localidad cántabra. 119 años después, la regata mantiene intacto aquel espíritu de rivalidad deportiva y hermanamiento entre las dos orillas del Cantábrico. «Es la regata más emblemática de nuestro calendario. Nació hace 119 años y es una de las citas de referencia. Nuestras flotas se desafían para ganar este gran trofeo», destacó Jon Madariaga, presidente del Real Club Náutico de Castro Urdiales, durante la presentación. Carmen Galdós, presidenta del Real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club, puso el acento en el vínculo entre ambas localidades: «Uno de los motivos de orgullo es el hermanamiento entre Getxo y Castro Urdiales. Es una de las regatas más esperadas del Cantábrico, que tiene algo especial por historia y se espera con mucha ilusión». La Copa Castro también es una pieza única por su sistema de custodia. El trofeo permanece durante todo el año en el club ganador de la edición anterior: si vence una embarcación cántabra, se expone en el Real Club Náutico de Castro Urdiales; si gana un barco vasco, regresa al Real Club Marítimo del Abra-Real Sporting Club. Este año vuelve a presidir el club cántabro después de la victoria del Yamamay en 2025. La historia del trofeo, sin embargo, está marcada por desapariciones y reapariciones. Tras la Guerra Civil se dio por perdido, aunque reapareció en los años sesenta durante una limpieza de las bodegas del Sporting Club. En 1973 volvió a desaparecer durante el incendio que sufrió la sede del Real Club Marítimo del Abra y nunca volvió a encontrarse. La regata también llegó a desaparecer durante diferentes periodos, aunque fue recuperada a comienzos de los años noventa gracias al impulso conjunto de los clubes de Castro Urdiales y Getxo. En 1999 se realizó una réplica idéntica del trofeo original, que es la que actualmente se disputa cada año. La Copa Castro, puntuable además para el Campeonato de Cantabria, afronta así una nueva edición manteniendo una tradición que comenzó hace 119 años. Dos jornadas, dos clubes, dos territorios y una misma Copa. Una pieza de plata que, más de un siglo después, sigue siendo capaz de poner en juego mucho más que una victoria.
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