La llegada del nuevo Hispania ha devuelto a la Armada al primer plano de la actualidad náutica. El TP52 se estrenó con victoria en el Trofeo Conde de Godó y afronta ahora el Trofeo de la Reina y la Copa del Rey Mapfre como grandes objetivos de la temporada. Hablamos con Ricardo Álvarez-Maldonado, delegado de Vela de la Armada, sobre el nuevo proyecto, la formación de los marinos y el papel que desempeña la vela dentro de la institución. —¿El nuevo Hispania debutó ganando en el Trofeo Conde de Godó. ¿Qué significado tiene para la Armada? —Sobre todo significa que hemos acertado con la elección del barco. Era un proyecto muy meditado, realizado con recursos limitados y basado en la adquisición de una embarcación de segunda mano que debía seguir siendo competitiva. Ganar en el estreno nos confirmó que habíamos tomado la decisión correcta y nos quitó un peso importante de encima a todos los que hemos participado en el proyecto. —Además se llegó prácticamente sin entrenar. —Sí. Llegamos a Barcelona el día antes de empezar la regata y apenas pudimos navegar entre Badalona y Barcelona. Empezamos a conocer el barco durante la propia competición. Fuimos de menos a más y es cierto que las condiciones de poco viento nos favorecieron. Ahora tendremos que seguir trabajando para conocerlo mejor y sacar todo su potencial. —¿Qué papel jugaron David Mas y Javier Cela en la operación? —Fundamental. Fueron quienes gestionaron la compra del barco y quienes se encargaron de solucionar varios problemas propios de una embarcación que ya tenía unos años. Han hecho un trabajo magnífico en la puesta a punto y estamos muy agradecidos por su implicación. —¿Era importante encontrar un barco competitivo sin que el presupuesto se disparara ? —Sin duda. Teníamos que encontrar un equilibrio entre tres factores: que fuera competitivo, que estuviera en buenas condiciones y que fuera asumible económicamente. No era una operación sencilla, pero creemos que hemos encontrado el barco adecuado para seguir siendo competitivos durante muchos años. —Este Hispania tiene una historia muy especial, porque aunque procedía de Estados Unidos, en realidad es un barco muy español. —Exactamente. Es un barco diseñado por Marcelino Botín y construido por Chimo López en Castellón. Aunque ha estado navegando bajo bandera estadounidense, tiene mucho de español. Además, fue un barco muy exitoso en las 52 Super Series, en el Mundial de TP52 y ganó la Copa del Rey el año pasado. Eso también nos daba confianza a la hora de apostar por él. —El barco recupera un nombre histórico para la Armada. ¿Por qué Hispania? —Es un homenaje al almirante Marcial Sánchez Barcaíztegui. El antiguo Maxi Hispania era un barco al que tenía un enorme cariño. Cuando ya no era competitivo seguía navegando con él prácticamente a diario. Recuperar ese nombre era una forma de recordar su legado y todo lo que hizo por la vela dentro de la Armada. —Mucha gente asocia la presencia de la Armada en las regatas únicamente a la competición. ¿Cuál es realmente la función de la Comisión Naval de Regatas? —La principal función es la enseñanza. Nosotros estamos formando continuamente a oficiales, suboficiales y guardiamarinas. La competición es una herramienta extraordinaria para enseñar navegación a vela en su máximo nivel. Siempre estamos incorporando gente nueva y transmitiendo conocimientos. Esa es nuestra razón de ser. —¿Qué aporta la vela a la formación de un marino? —Muchísimo. Un oficial que ha navegado a vela entiende mejor el viento, la mar y el comportamiento de un barco. Cuando está en el puente de una fragata o de cualquier unidad de la Armada tiene una sensibilidad diferente. La vela ayuda a desarrollar el criterio marinero y eso sigue siendo muy importante hoy en día. —La historia de la Comisión Naval de Regatas es muy extensa. —Sí. Todo comenzó gracias al impulso de Marcial Sánchez Barcaíztegui y al trabajo de personas como Jaime y Juan Carlos Rodríguez Toubes o Chimo González Devesa. Ellos construyeron proyectos como los Sirius, los Aifos, los media tonelada o los tres cuartos de tonelada. Sembraron una semilla que todavía sigue dando frutos. —Actualmente la Armada mantiene barcos repartidos por toda España. —Tenemos comisiones navales de regatas en Marín, Cádiz, Canarias, Ferrol, Cartagena, Palma y Madrid. La Armada realiza un esfuerzo importante para mantener esas embarcaciones operativas y competitivas. Son barcos al servicio del personal de la Armada y de la formación de nuestros marinos. —La incorporación de los J99 Regulus supone una renovación importante de la flota. —Sin duda. La llegada de los ocho Regulus ha permitido modernizar una parte importante de nuestras embarcaciones. Son barcos muy versátiles, ideales para la formación y para competir en regatas de crucero. Además, están repartidos por las distintas comisiones navales de regatas para que puedan ser utilizados por el mayor número posible de marinos. —También se ha apostado recientemente por nuevas embarcaciones y por equipos femeninos. —Exacto. El año pasado incorporamos ocho J99, los Regulus, repartidos entre las distintas comisiones. Además, impulsamos una tripulación femenina de Defensa formada por personal de la Armada, el Ejército de Tierra y el Ejército del Aire. Es un proyecto que nos está dando muchas satisfacciones porque las regatistas están demostrando un gran nivel. —¿Cómo se forman las tripulaciones de los barcos de la Armada? —La mayoría proceden de la vela ligera o descubren la vela una vez ingresan en la Armada. Todos participan de forma voluntaria y dedican parte de su tiempo libre y de sus vacaciones a navegar. Valoramos tanto la experiencia como la disponibilidad, porque para competir bien también es necesario entrenar juntos. —Ahora llega el Trofeo de la Reina y después la Copa del Rey. ¿Cuál es el objetivo? —El objetivo siempre es competir al máximo nivel posible. Sabemos que la Copa del Rey es la regata más difícil y prestigiosa del calendario español. Allí se reúnen las mejores tripulaciones y los mejores barcos. Nosotros trabajamos para estar lo más arriba posible, pero sin olvidar nunca que nuestra misión principal sigue siendo formar marinos. —En definitiva, ¿qué representa hoy la vela para la Armada? —Representa formación, adiestramiento y trabajo en equipo. Competimos, por supuesto, porque cuando sales a una regata sales a ganar. Pero el verdadero valor está en todo lo que aprenden las personas que pasan por nuestros barcos. Ese sigue siendo el gran objetivo de la Comisión Naval de Regatas. —El Trofeo de la Reina siempre ha tenido una vinculación especial con la Armada. —Sí, para nosotros es una regata muy especial. Históricamente siempre la hemos conocido como la regata del jefe porque nació como homenaje al almirante Marcial Sánchez Barcaíztegui. En Valencia siempre hemos recibido un trato extraordinario y sentimos un enorme cariño por parte del Real Club Náutico de Valencia. Por eso nos hace mucha ilusión estar allí con tres barcos este año. —Después de ganar el Trofeo Conde de Godó, ¿se permite soñar con la Copa del Rey Mapfre? —Soñar siempre se puede, pero somos realistas. La Copa del Rey es una regata muchísimo más exigente, con una flota muy numerosa y un nivel extraordinario. Nosotros vamos a trabajar para estar lo más arriba posible, pero sabemos que allí cada punto cuesta muchísimo. Lo importante es seguir mejorando y aprovechar cada regata para aprender más del barco y de la tripulación. Escucha el capítulo de YouTube completo arriba o accede a la web de Tripulante18 aquí .
Más...
Más...






