Hay momentos que se miden por los resultados y otros por la capacidad de sobreponerse a los contratiempos. El equipo español de SailGP afronta este fin de semana el Gran Premio de Halifax con la sensación de saber que pueden ser capaces de todo, pero también con la frustración de saber que dos averías mecánicas le han privado de sumar unos puntos que hoy le situarían mucho más arriba en la clasificación general. La historia comenzó en Perth, primera cita del Rolex SailGP 2026, cuando un problema técnico dejó a los españoles sin opciones antes incluso de entrar en competición. El golpe se repitió unos meses después en Nueva York, un escenario especialmente doloroso para Los Gallos porque llegaban como vigentes vencedores y con la ambición de repetir triunfo. De nuevo, la tecnología les jugó una mala pasada y les obligó a ver la regata desde tierra. Aun así, el equipo liderado por Diego Botín sigue plenamente metido en la pelea. Cuarto clasificado con 32 puntos, apenas dos menos que Estados Unidos, el conjunto español mantiene intactas sus aspiraciones gracias a un dato que refleja mejor que ningún otro su nivel competitivo: cada vez que ha podido competir con normalidad esta temporada ha logrado clasificarse para la final del Gran Premio correspondiente. Esa regularidad es la que alimentaba el optimismo antes de viajar a Canadá. El propio equipo lo resumía estos días en las redes sociales con un mensaje cargado de confianza: «Los Gallos somos capaces de todo». Una declaración que refleja el carácter de una tripulación que se ha acostumbrado a competir entre los mejores del mundo y que no está dispuesta a dejar que los problemas mecánicos definan su temporada. La misión no será sencilla. Delante estarán los habituales aspirantes al título. La Australia de Tom Slingsby continúa siendo la referencia del circuito y se ha mostrado especialmente sólida durante los primeros meses del año. Estados Unidos, con Taylor Canfield al timón, y Gran Bretaña, liderada por Dylan Fletcher, también llegan a Halifax como candidatos a ocupar los puestos de honor. Además, la cita canadiense tendrá un atractivo añadido con el regreso de Nueva Zelanda tras el gravísimo accidente sufrido en Auckland, uno de los momentos más impactantes de la temporada y que ha mantenido al equipo kiwi alejado de la competición desde entonces. Con media temporada todavía por disputarse, Halifax se presenta como una oportunidad perfecta para que España vuelva a demostrar por qué es uno de los equipos más temidos y respetados del circuito.
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