Didac Costa y Guillermo Cañardo desafiaron a la Patagonia cruzándola en patín a vela

Colapsar
X
 
  • Filtrar
  • Tiempo
  • Mostrar
Limpiar Todo
nuevos mensajes

  • Didac Costa y Guillermo Cañardo desafiaron a la Patagonia cruzándola en patín a vela

    La Patagonia a vela y sin más motor que el viento. Ese era el reto de los navegantes catalanes Didac Costa y Guillermo Cañardo, que este invierno austral se embarcaron en una expedición tan extrema como inédita: recorrer parte de los canales patagónicos chilenos en patín a vela, una embarcación nacida en las playas catalanas a principios del siglo XX y concebida para navegar cerca de la costa. El proyecto arrancó a finales de diciembre en Puerto Montt y tenía como objetivo alcanzar Puerto Williams y el mítico cabo de Hornos, atravesando más de 1.500 millas náuticas por algunos de los lugares más hostiles del planeta. Pero la aventura se complicó desde el inicio debido a la burocracia que casi da al traste con la aventura retransando un mes la salida. Finalmente pudieron partir el 31 de enero, aunque el retraso condicionó toda la expedición. Ambos tenían un tiempo limitado, ya que habían solicitado permiso laboral durante tres meses para afrontar el desafío. Dídac Costa, bombero y con tres vueltas al mundo a sus espaldas, y Guillermo Cañardo, médico de emergencias con experiencia oceánica, con una vuelta al mundo incluida, pero ahora el calendario jugaría en su contra. Aun así, completaron 616 millas náuticas —más de 1.100 kilómetros— en 36 jornadas de navegación, soportando frío constante, lluvia, viento y unas condiciones de vida extremadamente precarias. Navegaban una media de ocho horas diarias sobre unos patines cargados con 40 kilos de material y comida, durmiendo en tiendas de campaña improvisadas y completamente expuestos a la meteorología patagónica. Uno de los momentos más duros llegó en el istmo de Ofqui, donde tuvieron que transportar por tierra los dos patines y todo el equipo durante dos días, realizando múltiples viajes entre barro, vegetación y terreno prácticamente intransitable. A ello se sumó el desgaste físico. Costa asegura haber perdido cerca de diez kilos durante la expedición, más incluso que en una vuelta al mundo oceánica. La travesía terminó en Caleta Tortel, lejos todavía de cabo de Hornos, pero con la sensación de haber abierto una puerta inédita para el patín a vela. Ahora ya preparan el regreso. Han dejado los patines almacenados en la Patagonia chilena.

    Más...
    <t></t>

publicidad footer

Colapsar

publicidad movil

Colapsar
Trabajando...
X