El Gitana Team ya ha puesto en el agua su nueva joya tecnológica. El Gitana 18, trimarán concebido para llevar los grandes récords oceánicos a una nueva dimensión, fue botado a mediados de febrero ante una multitud que se congregó en los alrededores del astillero en Lorient, para presenciar un momento histórico para la vela oceánica. La expectación era máxima. Tras tres años de diseño y construcción, el nuevo Ultim fue trasladado desde el hangar hasta la grúa que lo depositó suavemente en el agua, en una escena que confirmó que el proyecto entra ahora en su fase decisiva. Las innovaciones integradas en este barco son profundas y ambiciosas, con el potencial de elevar la clase Ultim a un nivel de velocidad nunca visto. Con 32 metros de eslora y 23 metros de manga, los trimaranes Ultim siempre impresionan por sus proporciones. Sin embargo, Gitana 18 transmite algo diferente. La aerodinámica ha sido llevada al extremo, con un trabajo minucioso en cada superficie expuesta al viento. A ello se suman unos gráficos impactantes que, con el mástil ya instalado, refuerzan la sensación de estar ante una máquina llegada de otro mundo. El siguiente hito llegó con la colocación del mástil de 38 metros de altura, trasladado cuidadosamente por el muelle antes de ser izado y encajado en el casco central. Un momento simbólico que marca un antes y un después en el desarrollo del proyecto. A partir de ahora, el trimarán afronta un delicado proceso de puesta a punto, en el que cada sistema será probado de forma progresiva. Entre las operaciones pendientes destaca la instalación de los foils principales, que deben colocarse con el barco ya en el agua. Estos apéndices son una de las claves del rendimiento del Gitana 18 y jugarán un papel determinante en su capacidad para volar de forma estable a velocidades extremas durante sus largas travesías oceánicas. Al frente del desafío está Charles Caudrelier, patrón del Maxi Edmond de Rothschild Gitana 18, quien afronta ahora el reto de transformar este prodigio tecnológico en un arma ganadora en el océano. En las próximas semanas, con los sistemas completados y las primeras navegaciones, comenzará a despejarse una gran incógnita: hasta dónde puede llegar esta nueva referencia de la vela oceánica mundial.
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